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María José Fernández

Sobreviviente

Me pidieron que contara mi experiencia con el Palo Negro, pero me parece muy difícil hacerlo en pocas líneas. Terrible. Así que intentaré hacerlo lo mejor posible:

Me diagnosticaron cáncer a los 22 años. Me quitaron útero, ovarios, sueños, ilusiones y algo también de mi juventud. Me pasaron cuatro ciclos de quimioterapia, la que se llevó mi pelo, células cancerígenas del torrente sanguíneo y un montón de células sanas de mi cuerpo. La quimio arrasó con todo lo que encontró en su paso y me dejó de recuerdo una anemia crónica junto con el fantasma permanente de una recaída. De eso ya han pasado casi siete años.

En el camino por hacerle el quite a volver a las quimios y para mantenerme lo más sana posible, pero desde un punto de vista natural (meterse tanto químico al cuerpo nunca ha sido uno de mis ideales de vida), empecé a hacer deporte, bajé el consumo de cafeína y, entre otras cosas, encontré un listado tremendo de hierbas que, supuestamente, eran anticancerígenas. Una de esas hierbas me llamó la atención, puesto que tenía un montón de estudios científicos asociados. Era el famoso Palo Negro.

Una página web bastante seria lo promocionaba, tenía los estudios a la vista de todo el mundo y lo vendía. Prometía destruir las células cancerígenas conservando las buenas. Decía que muchos pacientes disminuían los efectos secundarios de la quimio. ¡Que rabia! ¿Cómo no haberla descubierto en pleno proceso de tratamiento? Yo ya me encontraba limpia, sin embargo, y hasta los cinco años del alta oncológica, el fantasma de una recaída es pan de cada día. Así que decidí probarlo.

Nunca imaginé los resultados que obtendría. Si bien la ansiedad y el típico nervio pre-control nunca han desaparecido, vivo tranquila. Mis exámenes son cada vez mejores que los anteriores.

Me siento maravillosa y la anemia ha desaparecido. Tomar Palo Negro me cambió la vida. Me ha mantenido fuera de pabellones y sin quimioterapia desde hace ya un buen tiempo… pero para mí, lo más importante, es que me ha dado la tranquilidad para seguir con mi vida. Me ha regalado bienestar a mí, a mi familia, a mis amigos y a todos quienes me vieron pasarla mal con la enfermedad. Tomo sagradamente un litro diario para mantenerme lo más lejos posible de los hospitales. Me gusta, ha reemplazado mi café de la mañana y el café de la noche antes de dormirme. Durante el día lo tomo frío o caliente según esté el clima. Es uno de esos buenos hábitos que he adquirido a mis jóvenes 20 y algo… ¿y del cáncer? ¡¡Ya no he sabido nada!!

Realmente espero que todo el mundo tenga la posibilidad de acceder a esta hierba. Que alguien pueda escuchar mi historia y que en ella encuentren apoyo y esperanza para enfrentar de la mejor manera esta enfermedad.

Gracias Palo Negro Chile por permitirme estas líneas, soy feliz de ayudar en esta labor. Quien quiera conocer más sobre mi historia puede seguir mi blog… últimamente no escribo mucho, pero lo hago lo mejor que puedo.

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